ASAMBLEA NACIONAL S.A.T El Coronil 30 marzo 2014. (Tras la historica movilizacion obrera y popular del #22M)

Reseña de la asamblea nacional del SAT.

Ayer sobre las 11.30 de la mañana se celebró la Asamblea Nacional del Sindicato Andaluz de Trabajadores con el único punto del día: Análisis de la Marcha de la Dignidad 22 M.

Comenzó el acto con la intervención de Diego Cañamero quien nos hizo un rápido análisis de todo lo acontecido sobre esta marcha que finalizó el martes pasado.

Seguidamente hubo un turno de palabras donde muchos de los asistentes tuvieron la oportunidad de expresar sus reflexiones, los problemas y las buenas experiencias, durante la marcha, la estancia en Madrid. Con importantes propuesta y aportaciones.

Después de la gran movilización de la que el SAT a sido parte importante regresamos a los territorios. A movilizar, a organizar…

La asamblea recibió la información de las propuestas de movilizaciones hechas por compañerxs de distintas organizaciones y colectivos en la coordinadora estatal y en la coordinadora andaluza, que se verán en los próximos dias y semanas, que si estamos de acuerdo se llevaran a cabo en las próximas semanas y meses. Ocupar las sedes del I.N.E.M en todo el territorio del estado español el 29 de abril , la celebración del día 1 de Mayo en Somontes, la vuelta a Madrid en octubre con mas fuerza, con mas gente para acabar con este gobierno y con cualquier gobierno que adopte la medidas de la troika y sus recortes.

Por la eliminación de las 35 peonadas. No al pago de la deuda. No a los recortes. A abajo los gobiernos de la troika, Pan trabajo y techo para todas y todos, renta básica ya….

El Acto finalizo con el canto del Himno de Andalucia.

Una vez terminada la asamblea todo el que quiso pudo probar un arroz acompañado de unas sardinas.

El Coronil 30 Marzo 2014

PD: Las intervenciones están grabadas en audio, si alguna afiliada o afiliado lo desea puede pedírnoslo al correo de corresponsales obreros y populares a través de su asamblea local y se lo facilitaremos   elcorresponsalobrerx@gmail.com

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Comunicado de ¡Asturies en pie!

arton1265Domingo 30 de marzo de 2014, por CSI-Info

Al tenor de lo visto en algunos medios de comunicación, la Unidad de Intervención Policial (UIP), popularmente conocida como “antidisturbios”, parecen estar en medio de una campaña de promoción de imagen.

Concentraciones, intervenciones en los medios de comunicación, artículos periodísticos, etc., parecen intentar convencernos del maltrato social al que los agentes de la UIP están siendo sometidos y de la necesidad de reivindicar su dignidad laboral.

Pero mal empezamos si, a las primeras de cambio, un portavoz policial se descuelga, en una de estas concentraciones, con unas declaraciones en la que afirmaba que “…en democracia la policía siempre tiene razón…”.

Durante los últimos años todos y todas fuimos testigos, en toda la geografía del Estado español, de brutales actuaciones policiales que no merecieron ningún tipo de protesta por parte de los agentes de la UIP.

Miles de personas heridas a manos de la policía e, incluso, hospitalizadas, no merecen tampoco su atención. Ojos sacados por pelotas de goma, muertes como la de Íñigo Cabacas, torturas demostradas judicialmente en las comisarías, niños heridos (como en Pola Lena), desahucios realizados con inusitada violencia, la escandalosa muerte de inmigrantes en Ceuta, los allanamientos con gran violencia de sedes de organizaciones políticas, sindicales y sociales, las continuas denuncias de Amnistía Internacional por el continuo uso excesivo de violencia contra manifestantes, seis condenas al Estado español por parte del Tribunal Europeo de Derechos Humanos por no investigar torturas…, todo ello, no fue motivo para que los sindicatos policiales realizaran concentraciones y pidieran dimisiones.

Aquí, en Asturies, también tenemos suficientes ejemplos. En la huelga general del 14-N, los agentes de la UIP golpearon innecesariamente y con saña a un piquete informativo, cuya única arma de defensa eran los panfletos que llevaban en las manos. Incluso allanaron la sede de las organizaciones sindicales, provocando decenas de personas heridas, muchas de las cuales tuvieron que ser atendidas por el SAMU, necesitando, algunas de ellas, de intervención quirúrgica.

Pero curiosamente, la Fiscalía y el Juzgado archivaron las denuncias presentadas por las personas heridas, a pesar de que, en alguno de los casos, el propio informe forense advertía de la posible comisión de delito por parte de los agentes de policía.

Podríamos seguir así, horas y horas, en un interminable recuento de represión pura y dura. Debido a ello, un buen número de organizaciones sindicales y colectivos sociales asturianos se unieron para desarrollar una campaña por la Justicia Social y contra la represión, en la que la lista de personas represaliadas, enjuiciadas y multadas se hace cada día más extensa. Pero ninguno de los cientos de miles de casos que pudiéramos contar, haría que los sindicatos policiales o los agentes de la UIP movieran un solo dedo.

Mientras tanto, la situación económica se hace insoportable: paro salvaje, pobreza generalizada, pobreza severa, desnutrición, muertes por ausencia de calefacción, muertes por abandono sanitario en los pasillos de los hospitales, personas dependientes abandonadas a su suerte, grandes capas de la población sin acceso a alimentos y medicinas, miles de familias sin viviendas, millones de personas sin ningún tipo de ingreso económico… Un informe reciente sitúa al Estado español como el segundo estado con más pobreza infantil (menores de 18 años) de la Unión Europea, solamente superado por Rumanía.

Pero, como dijimos anteriormente, nada de esto parece afectar a los sindicatos policiales y a los agentes de las UIP. Ellos, simplemente, se limitan a obedecer órdenes y, ejecutando estas órdenes, a hacer de la violencia desmedida y de la represión, su “puesto de trabajo” (parece ser que sus escasos 2.000 € de sueldo y su continua movilidad “laboral”, hacen insoportable su “trabajo”. Quizá cambiarían su punto de vista, si se vieran obligados a trasladarse indefinidamente, a miles de kilómetros y por sueldos de 600 €, como hacen cientos de miles de trabajadores y trabajadoras del Estado español. Sobre todo, si cualquier protesta que realizaran fuera contestada con una buena ración de lo que ellos llaman “su trabajo”).

La realidad es que este sistema capitalista no sirve, por mucho que le reformemos, lo democraticemos o lo reconstituyamos. Un sistema capitalista que nos gobierna y nos condena al paro y la miseria sin darnos otra alternativa que salir a la calle a pelear por nuestros derechos más básicos.

Criminal es el sistema capitalista y criminales son quienes están en los poderes políticos y económicos, amasando fortunas e infringiendo un sufrimiento al pueblo, que ya no podemos seguir tolerando.

Y la explosiva situación social que se está creando, está siendo contestada desde el Gobierno con una escalada desproporcionada de la represión, en la que la brutalidad policial, las detenciones y encarcelamientos arbitrarios y la proliferación de exageradas sanciones económicas sin ningún sentido, hacen desaparecer en la práctica todos los derechos y libertades civiles.

Así las cosas, ya no se trata de un debate sobre la violencia. ¿A quién le gustan los enfrentamientos en los que puedes terminar con la cabeza abierta y los huesos rotos?, ¿quién quiere arriesgarse a terminar detenid@, enjuiciad@ e, incluso, en prisión?. Nadie escoge voluntariamente esta opción.

Pero también tenemos muy claro que, mientras unos pocos continúen ahogándose en dinero y en poder, seguiremos luchando, con todos los medios a nuestro alcance, para que nuestros hijos e hijas reciban como herencia algo mejor que la pobreza y la miseria.

(¡Asturies en Pie! está formada por diferentes sindicatos de clase y colectivos sociales de Asturies).

EL PODER TIENE RAZÓN: EL 22M ES PELIGROSO. Breve análisis de una movilizacion inédita en las tres últimas décadas. Por Manuel Medina

[Img #26442] “… UN FENÓMENO INÉDITO EN LOS ÚLTIMOS 30 AÑOS

      La verdad es que al poder no le faltaba razón en lo que hacía. El 22 M era un fenómeno nuevo, inédito, sin un historial que proporcionara pistas a quienes manejan las clavijas del aparato represivo. En primer lugar porque la movilización no era el resultado de una convocatoria formal realizada por las organizaciones habituales que gozan de la confianza del establisment. El toque a rebato había partido de organizaciones sociales de base, algunas de ellas experimentadas en batirse el cobre en la movilización callejera.   Aquello no parecía responder a los parámetros de lo que hasta entonces habíamos conocido en la parte del Estado español que aceptó los preceptos  de las “reglas de juego” impuestas por la Transición…”
Primero comenzaron tratando de hacer fracasar las marchas del 22 M sobre Madrid. Los medios de comunicación enmudecieron en la mención de todo aquello que se relacionara  con  las múltiples movilizaciones que habían partido desde diferentes puntos del Estado español en dirección a su capital. Ni una información, ni un solo dato, nada que pudiera poner en conocimiento de la ciudadanía que para el 22 de marzo había prevista una concentración que se esperaba multitudinaria. La sordina sobre la movilización fue total, absoluta y sospechosamente unánime.
 
Pero una vez que las marchas empezaron a tomar cuerpo se hizo preciso para los que administran el aparato del Estado intentar difundir el miedo,  inyectar el pánico entre aquellos a los que continuar encerrados en sus casas les  hace escocer el alma. 
       Cuando se  generalizó la sensación de que la iniciativa  iba a constituir un éxito, los alquimistas del miedo recurrieron  a procedimientos más coercitivos. El fin de semana comprendido entre los días 20 y 22 de marzo, el Ministerio del Interior,  instigado por su temor a la magnitud del evento silenciado, comenzó a mover sus fichas. En una operación pocas veces vista, interceptaron a   los autobuses que repletos de marchistas se acercaban a Madrid. Obligaban a los pasajeros a descender de los vehículos procediendo a su interrogatorio y registro. Establecieron, asimismo, un fuerte cordón de vigilancia en las estaciones de trenes y autobuses.  Retomaban así los viejos tics policiales de la dictadura intentando provocar una sicosis de inquietud e inseguridad entre quienes acudían a la manifestación. Había que ahogar a aquella criatura antes de que pudiera nacer. 
      Simultáneamente a estas operaciones “preventivas”, la inefable Delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, atrapada por una crisis de histerismo macartista, se dedicó a  lanzar soflamas incendiarias a través de los medios de comunicación,  amenazando con los peores pronósticos a aquellos que  tuvieran la tentación de sumarse en los últimos momentos a las manifestaciones.
      Pero la eficacia de todo aquel despliegue no le  sirvió al Ejecutivo ultraconservador para mucho. El desgaste de la credibilidad gubernamental alcanza ya, incluso, a los  sectores que le prestaron hace dos años su voto.  
UN FENÓMENO INÉDITO EN LOS ÚLTIMOS 30 AÑOS
 
La verdad es que al poder no le faltaba razón en lo que hacía. El 22 M era un fenómeno nuevo, inédito, sin un historial que proporcionara pistas a quienes manejan las clavijas del aparato represivo. En primer lugar porque la movilización no era el resultado de una convocatoria formal realizada por las organizaciones habituales que gozan de la confianza del establisment. El toque a rebato había partido de organizaciones sociales de base, algunas de ellas experimentadas en batirse el cobre en la movilización callejera.   Aquello no parecía responder a los parámetros de lo que hasta entonces habíamos conocido en la parte del Estado español que aceptó los preceptos  de las “reglas de juego” impuestas por la Transición. 
DESMARQUE DE LA INSTITUCIONALIDAD “DE IZQUIERDAS”

Por otra parte, las dos grandes palancas del control social, UGT y Comisiones Obreras, se habían mantenido prudentemente  al margen de la iniciativa movilizadora. Ambas organizaciones sindicales  se encontraban muy ajetreadas   aquel fin de semana en negociaciones con la patronal y el gobierno, a la espera de  que estos les  concedieran  unas cuantas migajas del gran festín de la crisis. 
    Por su parte, la “izquierda institucional” acogió con prudente timidez los enunciados del llamamiento del 22M. Era preferible mantenerse entre  dos aguas, navegando como siempre en el mar tranquilo y seguro de la ambigüedad. Eso de aceptar “no pagar la deuda” que esgrimía el llamamiento del 22M era un lance muy arriesgado. ¿Y si en un próximo futuro tenemos que compartir mantel y Consejo de Ministros con el PSOE? ¿Cómo atrevernos a decir después   “Diego” donde dije “digo”? Es cierto que estas calculadas  indefiniciones pueden enajenar algunos votos, pero hoy por hoy la “izquierda” del sistema prefiere un “contigo pero sin ti” que embarcarse en “aventuras revolucionarias” que puedan asustar al torrente de votos que como agua de mayo esperan conquistarle al PSOE. Además, esto es Europa, un continente donde el “estado  del bienestar” supo encarrilar las confrontaciones sociales sobre los rieles de la negociación y el consenso
 
¿QUÉ DEMOSTRÓ EL 22M?
      El 22M ha demostrado, por el momento, algunas cosas. En primer lugar que hay un sector de la sociedad que empieza a comprender dónde está la clave que permite detectar al enemigo. Ya no son aquellas concentraciones abstractas – pero también comprensibles-  de descontento que emergieron al calor del movimiento 15M. Se ha producido el tantas veces impropiamente recurrido “salto cualitativo”.  El mapa social de la lucha de clases ha empezado a redefinirse con claridad para mucha gente. Posiblemente en este camino quede mucho por avanzar y las próximas etapas  continúen siendo todavía muy inciertas. De la visión y habilidad de los sectores de la vanguardia política   – concepto que se hace preciso recuperar rápidamente –  dependerá que el proceso se acelere o, por el contrario, pueda terminar encallado.
     Un segundo aspecto  ha quedado patentemente demostrado. Por poco que se den pasos en la organización popular, las muletas de las organizaciones afines al sistema – sindicatos e izquierda institucional –  no solo son prescindibles por pura profilaxis ideológica, sino porque  su alejamiento   de la cabecera de las convocatorias contribuiría  a que  los trabajadores pudieran descubrir con mayor rapidez y claridad en qué campo se encuentra cada cual.
 
    El 22 M, pese a quien pese, ha sido un éxito y, a su vez, un peligro incipiente para el sistema.  Pero con un solo éxito no se  gana  la guerra. Queda todavía por recorrer el largo camino de la organización popular.
 

ESPAÑA EN MARCHA: LA LUCHA CONTRA EL OPORTUNISMO EN EL 22M. Los “sindicatos” y la “izquierda” pro sistema al descubierto. Por Antonio José Gallardo Rodrigo

Canarias-semanal.org

img_26436La convocatoria más multitudinaria de la historia de este país (parece ser así), el 22M, se ha llevado a cabo sin que entre los convocantes estuvieran las organizaciones con excusa sindical, CC.OO. y UGT. El desprestigio y desenmascaramiento de estas estructuras del régimen no ha evitado, sin embargo, que sus banderitas ondearan vilmente en el recorrido de las marchas de la dignidad en Madrid en este día histórico, en el que los dignos protagonistas eran anónimos o en todo caso se fundían al nombre de Pueblo.
Pero hay que resaltar también que, en el camino hacia Madrid, el oportunismo político y la prostitución etimológica de la SOLIDARIDAD han sido una constante que hemos tenido que sufrir y enfrentar.     Los grupos “organizados” que han hecho el camino por tiempos, por jornadas, cuando no directamente en furgonetas, pertenecientes además a clases burguesas, han repetido hasta la saciedad su teoría y solución: que el mal de todos los males es el gobierno del PP y que debe dimitir.    Haciendo caso omiso del significado enmarcado en el manifiesto consensuado y aprobado en asamblea soberana, y que apunta a “los gobiernos de la troika”, a todos aquellos que, con excusas varias, recortan derechos conseguidos con la lucha. Su omisión es cómplice con parte de los responsables y omiten siglas, donde también está IU.    Al mismo tiempo, estos miserables han intentado edulcorar el acuerdo fundamental contra el origen de los recortes, el ¡NO AL PAGO DE LA DEUDA!, hablando de auditorías, y se han repartido pancartas aludiendo a “la deuda ilegítima”, en aras a mantener el sistema que nos oprime y justificar que parte de los recortes son inevitables. Hablar de la SALIDA DEL EURO y de la UE es ponerlos en evidencia, y lo contrarrestan abanderando una Europa social inexistente pero que nos intentan convencer que es posible dentro de sus estructuras. ¡Miserables!    El electoralismo más burdo ha estado presente, paso a paso y golpe a golpe, mientras las marchas enarbolaban que LA LUCHA ES EL UNICO CAMINO al grito de ¡Luchar, crear, PODER POPULAR!     Por eso, los que hemos dado este humilde paso, enalteciendo la lucha popular y visualizando que es el único camino para construir los cimientos de un mundo más solidario, hemos topado con los que entienden que la “solidaridad” es a cambio de “reconocimiento”. Y es que algun@s estaban en campaña electoral mientras nuestros pies se condolían a cada paso.     Después de las críticas oportunas (en el mejor de los sentidos) los “organizados” espetaban contra los críticos, menospreciando la diversidad en un intento repugnante de protagonismo político y coartando la libertad de expresión. En concreto, desde IU, RPS y en el oscurantismo, CCOO. Aludiendo a que “es de bien nacidos ser agradecidos”, se han encontrado con una respuesta casi generalizada, de que el agradecimiento está fuera de duda con todas aquellas personas que desde el anonimato han mostrado lo mejor del ser humano, y han llevado a la práctica la solidaridad bien entendida sin esperar a cambio nada, y mucho menos, de rédito electoral o reconocimiento.    Han usado el folclorismo más grosero de banderitas partidistas que representan la antítesis de nuestro esfuerzo. Desde las columnas se avivaba la consigna constructiva y necesaria: LA DESTRUCCIÓN DEL SISTEMA CAPITALISTA.    Los militantes de este EJÉRCITO ARMADO HASTA LOS DIENTES… de RAZONES, hemos ido estrechando lazos que sobrepasaban el concepto de amistad positivamente.    La extrema necesidad y la percepción de que en el horizonte no hay más luz que la que prendemos a nuestro paso, luchando y creando lazos de resistencia, ha sido la gran batalla ganada a pesar de las lapas reformistas y electoralistas.    Queda mucho camino por andar, mucha conciencia que desarrollar, muchos sueños que convertir en realidad, pero hemos dado un pasito en esa dirección.    Me siento orgulloso y agradecido por ese pueblo que ha mostrado el verdadero sentido de la solidaridad, por que ha hecho posible que los que hemos sufrido ampollas en los pies hayamos sentido el algodón y la ternura a cada paso.    ¡EL PUEBLO UNIDO JAMÁS SERÁ VENCIDO! Pero no será el número por sí mismo, el que construya esa nueva realidad, será la determinación llevada a su nivel más alto la causa de ese cambio necesario y real. Decir que no será fácil no es más que constatar una evidencia. De incautos sería menospreciar al enemigo.    Tenemos la obligación de seguir “las marchas”  con la misma generosidad que hasta ahora, pero con más contundencia que hasta ahora contra el oportunismo de los chiringuitos políticos y “sindicales”.     Las marchas surgieron de la injusticia y la humillación acelerada por los mandatos del capital y fue un sindicato humilde y combativo, el SAT, el que hizo un llamamiento para la UNIDAD con objetivos claros, recogido por las masas anónimas y otras organizaciones.    España está en marcha… ¡Viva la lucha de los pueblos!
 http://canarias-semanal.org/not/12483/espana_en_marcha__la_lucha_contra_el_oportunismo_en_el_22m/

El conflicto minero en Sudáfrica

El principal sindicato de la oposición minera sudafricana, ACMU, está manteniendo una huelga indefinida en las minas de la región de Rustenburg. Reclama subidas salariales para unos mineros que viven en pésimas condiciones y cuyas ganancias son ridículas si se las compara con las de los directivos y sus empresas. Con una economía históricamente muy vinculada a las exportaciones de platino y unas caídas en la valoración mundial de este mineral, Sudáfrica se juega gran parte de su futuro en este conflicto.
En el momento en que se escriben estas líneas, Sudáfrica vive un nuevo episodio de un conflicto de –no tan- baja intensidad que tiene en las minas a su principal protagonista. Una huelga indefinida de mineros que se alarga ya cinco semanas y que está causando enormes pérdidas, comprometiendo, según el gobierno, las inversiones extranjeras en el país.
Las condiciones de los mineros en Sudáfrica han sido, ya desde la época del Apartheid, extremadamente deplorables. Más aún si se tiene en cuenta la creciente importancia de la minería en la economía nacional sudafricana. Se calculaba que el 90% de los trabajadores de las minas eran negros, de los cuales más de la mitad provenían de los países vecinos como Lesoto y Suazilandia. El régimen racista del Apartheid promovía la migración, en unas condiciones severísimas, para facilitar el control de una mano de obra en su industria clave.
Sin embargo este perfil del minero cambia desde 1994 con la formalización de la política de empleo de nacionales. Llegados de las comunidades locales, los nuevos mineros son en general personas desempleadas que ven en la minería una opción de conseguir unos ingresos, por pésimas que sean las condiciones. Y cuando la política migratoria ya no sirve para controlar las minas, el gobierno sudafricano carga el protagonismo represivo hacia el cuerpo policial. Desde 2010 hemos asistido a una militarización excesiva de la policía sudafricana, replicando modelos autoritarios ya utilizados durante el Apartheid. Las protestas sociales se multiplicaron en Sudáfrica durante estos años, habiendo más manifestaciones durante los seis primeros meses de 2012 que en todo el periodo que comprende 2004 y 2011, al tiempo que desde el mismísimo Ministerio del Interior se animaba al cuerpo policial a eliminar a todas esas “alimañas”.
La lucha sindical de los mineros también ha contribuido a este aumento de la presión. Tradicionalmente el National Union of Mineworkers (NUM) había sido el sindicato mayoritario. Las empresas multinacionales que explotan los yacimientos, según la norma autoimpuesta de reconocer sólo a quienes representen al 51% de los trabajadores de la compañía, sólo entablaba negociaciones al NUM. Este sindicato tiene fuertes vinculaciones con el partido en el gobierno, el Congreso Nacional Africano (ANC por sus siglas en inglés), y ha sido cuestionado por su docilidad a la hora de negociar con las empresas. De hecho su antiguo líder, Cyril Ramaphosa, es hoy miembro de una de las principales multinacionales mineras que trabaja en Sudáfrica, Lonmin, uno de los hombres más ricos del país y miembro de la dirección del ANC. Que surgiera una alternativa sindicalista al NUM era sólo cuestión de tiempo. Y así fue.
A comienzos de siglo se creó el Association of Mineworkers and Construction Union (ACMU). Este nuevo sindicato ha aglutinado a muchos de los trabajadores de las minas sudafricanas, hasta el punto de hacerse mayoritario. Sin embargo el gobierno de Zuma sigue negándose a reconocerle un papel oficial y legítimo en las conversaciones con los mineros, en favor del NUM. El ACMU es el actor clave de las huelgas que se han convocado en estos últimos años, incluso la del verano de 2012 donde tuvieron lugar las muertes de más de 30 trabajadores por parte de la policía en Marikana.
Estas muertes dieron lugar a la creación de una comisión de investigación que casi dos años después no sólo no ha promovido la detención de ningún policía envuelto en los tiroteos de mineros, sino que tampoco ha logrado poner orden en la investigación sobre los asesinatos entre los propios grupos de mineros del NUM y del ACMU durante aquella huelga en Marikana. Lo único que destaca de la comisión de investigación es la constatación de la repetición de mecanismos policiales ya utilizados durante la época del Apartheid: ausencia de órdenes escritas, impidiendo conocer quién dio la orden de disparar contra mineros armados con piedras; localización de los mandos policiales al cargo de la operación en lugares suficientemente alejados como para no oír los disparos y, por tanto, para permitirles alegar que los culpables fueron quienes dispararon; testimonios cruzados sobre quién o quiénes apretaron el gatillo, etc.

Durante la celebración del aniversario de las muertes, por si fuera poco, los principales dirigentes del ANC buscaron excusas para encontrarse fuera del país y no asistir a los actos, en lo que supuso otro claro desafecto hacia la población de la región minera de Rostenburg.
La sangrienta revuelta sindical del verano de 2012 se saldó con un total de 46 fallecidos y un incremento salarial del 22% para los mineros. Sin embargo esta cantidad resulta a todas luces insuficiente. Más cuando sale a la luz que el sueldo de los directivos de empresas como Lonmin equivale al de 3.000 mineros. Más cuando las empresas mineras están anunciando incrementos en los beneficios anuales del 11%. La actual huelga indefinida que está liderando ACMU exige la subida salarial de los mineros hasta los 12.500 RAND (unos 850€), lo que garantizaría un nivel de vida dingo y, por supuesto, una autonomía de actuación que no gustaría a las empresas mineras. Se tiene que recordar que muchos de ellos viven en viviendas cedidas por las compañías, de manera que los despidos masivos promovidos por éstas conllevan además el desahucio inmediato.
La connivencia del gobierno sudafricano con las multinacionales mineras compromete el desarrollo de los derechos de la Constitución Sudafricana, una de las más avanzadas de su época. La Nación Arcoíris está volviéndose otra vez en blanco y negro. Pero no el blanco y negro de la separación racial, sino de la desigualdad social más abrupta. Por mucho que significara Nelson Mandela en cuanto a la lucha política se refiere, la transición sudafricana olvidó retornar el control económico de la democracia a la población. Olvidó promover una ciudadanía fuerte y desarrollada económicamente que permitiera controlar los desmanes de los poderosos y consintió la pervivencia de la oligarquía económica del Apartheid, reformada, eso sí, con convenientes toques de dirigentes del ANC.
En el conflicto de los mineros se refleja la Sudáfrica que cambió la violencia política por la violencia económica. Puede que, como consensuó el debate académico en los 80, las clases sociales no existan como categorías en África Subsahariana. Sin embargo lo que está claro es que sí que existe un grupo dominante dentro de la sociedad sudafricana y global, una minoría, que atesora los recursos económicos. Es el famoso 1%, que se enfrenta a una gran cantidad de personas que poco a poco parecen entonar juntos el lema de Femi Kuti Wey Our Money. De la determinación en buscar su dinero dependerá el cambio de la sociedad sudafricana. http://www.srkurtz.com/2014/03/el-conflicto-minero-en-sudafrica.html

Sudáfrica: el Comité de Coordinación de la Huelga en Rustenburg solicita apoyo económico internacional 

Unos 70 mil mineros sudafricanos en huelga en demanda mejores condiciones y salarios…. Se anuncian negociaciones..

Rebelión negra