CRÓNICA DE LA JORNADA DE TRABAJO, EN EL SOMONTE OCUPADO, DEL DOMINGO 27 DE ABRIL

somonte grupoCompañer@s, hoy entrego la crónica sobre lo vivido el domingo 27 en Somonte, en relación con la decisión que tomamos de participar en la jornada de preparación y convivencia para los preparativos del Primero de Mayo.

Esta crónica no estará exenta de un prisma personal y la correlación que existe en mi acercamiento al mundo rural o jornalero desde mi presente de obrero metalúrgico. Esta es, por tanto, mi opinión nada más…

Este domingo con el “lucero matagañanés” invisible,  nos desplazamos a Somonte un grupo de nuestra Unión Local del SAT, la de Cádiz, y otros compañeros, de Chiclana, Trebujena y El Puerto de Santa María.

En menos de dos horas y media tocábamos La Campana y, dirección Palma del Río, entrábamos por un camino empedrado de guijarros asentados hasta avistar parte del cortijo. De fondo, como un obelisco, una “Termosolar”. A derecha e izquierda del camino, el cereal en “buena preñez” nos daba la bienvenida a una finca saneada por la sinuosa orografía y algún arroyo marcaba los aliviaderos de pluviometrías abundantes pasadas o futuras.

Nada más abordar la entrada del cortijo, una cuadrilla de hombres maduros rozaban una amelga de hierba, adecentando la cancela de paso al conjunto edificado. Entre ellos, Diego, sobre cabo… uno más en la faena, agrupada la roza en forma casi de gavillas para retirar.

Bajé del coche y pregunté a un grupo dónde podría colaborar, y enseguida fui convidado a la limpieza de una arboleda próxima a los huertos. Allí entre bromas, pasé como una hora desmatando en sol y sombra, hasta mi “ascenso” a una tabla de patatas que se andaba escardando. Ahí ya pude apreciar el cuerpo de la tierra, de las que tardan en darse la mano en los jugos, pesada y con “bocao” (referencia que se hace cuando la hierba aumenta en porcentaje en relación a una medida de superficie); en fin… un tesoro oculto en la arcilla, una semilla de sueño… Una realidad, si queremos.

Pasé un lineo -no hice más-  disfrutando como un niño en aquel ambiente jornalero, a la par de una cuadrilla experta y burlona que me dejó la “camá” con menos yerbas en solidaridad con mi sudor. Allí retomé la sabiduría de la frase corta que se intuye, la metáfora y la ironía de nuestro pueblo, que dejara muchos años atrás en alguna campaña de algodón… Un lujo… una suerte recobrarlo.

Los demás compañer@s fueron engullid@s también en otras faenas, y dieron la talla enorme de lo que se sueña más allá de nosotros. Cuando di de mano, Diego andaba aún con más gente adecentando una gran superficie de patio y se retiró a la par con los demás hacia la sala/nave donde otr@s andaban en preparos de guisos de arroz y gazpacho caliente como almuerzo.

La finca está provista de unas 400 hectáreas, tiene un potencial enorme en secano y regadío y la considero un tesoro bajo el sicomoro del Alquimista. Independientemente de las dificultades humanas, técnicas y políticas, esa tierra alberga ya cultivos ajenos a la problemática del hombre y cumple la tomatera su ciclo, la avena y la cebolla, con la que alguno se hiciera una sopa… o una Nana. Que sea el hombre ahora partícipe de ese sueño de las ideas,  que nuestro portavoz jamás desplaza de su mundo imaginario como el “ideal”

Desde aquí invito a tod@s a conocerlo y a soñarlo.

Agustín Ortega Coronil

Miembro del SAT, de la sección de Navantia

de San Fernando y de la Unión Local de Cádiz.

Red de corresponsales

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s